JRS capacita en primeros auxilios psicológicos a personas con responsabilidades de acompañamiento en comunidades afectadas por la emergencia

28 agosto 2026

Como parte de la respuesta humanitaria ante los terremotos ocurridos en Venezuela en junio de 2026, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), realizó un ciclo de Espacios de Capacitación en Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) y estabilización emocional para actores comunitarios, líderes educativos, personal de primera respuesta y miembros de redes comunitarias vinculadas a Fe y Alegría.

Su propósito fue fortalecer las capacidades locales para brindar apoyo emocional inmediato, identificar riesgos de protección y realizar referencias seguras y oportunas hacia los servicios disponibles.

Las actividades se llevaron a cabo en la U.E. Fe y Alegría Luis Amalia, en El Junko; la U.E. Fe y Alegría Simón Bolívar, en Caraballeda; el Centro de Formación Ezequiel Zamora, en Catia La Mar; y Fe y Alegría IRFA, en Petare.

Estos encuentros permitieron acercar herramientas de salud mental y apoyo psicosocial a personas con responsabilidades de acompañamiento en comunidades afectadas por la emergencia.

Acompañar en situaciones de crisis

Durante las primeras sesiones, las personas participantes conocieron los fundamentos éticos y comunicacionales de los Primeros Auxilios Psicológicos. También profundizaron en el modelo de actuación “Observar, Escuchar y Conectar”, una guía para ofrecer una respuesta inicial respetuosa y segura a quienes atraviesan situaciones de crisis.

La metodología combinó contenidos teóricos con dinámicas vivenciales. A través de ejercicios prácticos, las y los participantes analizaron cómo reconocer reacciones emocionales asociadas a una emergencia, establecer una comunicación adecuada y evitar intervenciones que puedan causar daño o aumentar la angustia.

El proceso formativo también abordó la conexión con redes de apoyo, la construcción de rutinas protectoras y la resolución de situaciones de crisis en el territorio. Asimismo, incluyó herramientas para gestionar el estrés, regular las emociones, adaptarse a escenarios cambiantes y prevenir el desgaste emocional de quienes acompañan a poblaciones afectadas.

La identificación de necesidades y riesgos permitió reforzar la importancia de brindar información clara, respetar las decisiones de las personas y facilitar referencias seguras y oportunas, de acuerdo con cada situación.

Espacios de cuidado para quienes acompañan

Además de fortalecer conocimientos y habilidades en PAP, las capacitaciones ofrecieron espacios de reflexión y contención para los propios actores comunitarios. En varias jornadas, las personas participantes compartieron experiencias, emociones y preocupaciones acumuladas después de la emergencia.

Este intercambio contribuyó a reconocer y normalizar algunas reacciones emocionales vinculadas con el contexto de crisis. También favoreció el bienestar psicosocial de quienes tienen responsabilidades de acompañamiento y permitió reflexionar sobre la importancia del autocuidado como parte de una respuesta humanitaria sostenible.

Con una participación activa, las personas asistentes valoraron las herramientas prácticas, los contenidos relacionados con el autocuidado y las actividades orientadas al bienestar emocional. Asimismo, destacaron que estos espacios ayudaron a fortalecer la confianza, los vínculos grupales y las redes de apoyo.

La iniciativa contribuyó así a consolidar capacidades comunitarias para responder de manera más segura, empática y coordinada ante las consecuencias de la emergencia. El fortalecimiento de estas capacidades resulta especialmente relevante en contextos donde las comunidades enfrentan necesidades simultáneas de protección, apoyo psicosocial, salud mental y orientación sobre servicios.

El JRS continuará acompañando los procesos comunitarios vinculados con la protección y el apoyo psicosocial, en coordinación con los actores locales y las redes de Fe y Alegría.