Familias de El Arroyo, han recuperado un derecho fundamental: la identidad de sus hijos e hijas
15 mayo 2026
Con el apoyo del Programa Europana, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Venezuela viene acompañando a miembros de la comunidad indígena El Arroyo ubicada en el municipio Guajira del estado Zulia, región fronteriza entre Venezuela y Colombia, en un proceso de sensibilización y diagnóstico de necesidades de protección.
«En los primeros encuentros con líderes y miembros de la comunidad», explica Ybram Rodríguez, Técnico de Protección del JRS, «conocimos que había un número significativo de niños y adolescentes sin registro de nacimiento».
«Identificamos que la comunidad presenta una alta tasa de natalidad, con un promedio de 20 nacimientos al mes, y que muchos de estos niños quedaban sin documentación oficial debido a las dificultades logísticas y económicas que enfrentan sus familias, así como a la dinámica pendular de sus habitantes que se traslada entre Colombia y Venezuela para tener acceso a servicio».
El equipo de Protección de la Oficina Local en Zulia del JRS, identificó que el problema no solo afectaba a los recién nacidos. También se detectó que un número considerable de jóvenes estaban a punto de cumplir 18 años sin haber obtenido nunca un acta de nacimiento.
«El riesgo de nacionalidad por confirmar e incluso de apatridia de los niños, niña y adolescentes nacidos en la comunidad, nos llevó a focalizar nuestro acompañamiento dentro de las acciones de protección incluidas en el Programa Europana» detalla Ibram.
María Victoria Albornoz, también técnica de protección del JRS, describe cómo comenzó el acompañamiento. «El proceso inició a través de una sensibilización. Acompañamos a las personas a conocer acerca de sus derechos y la importancia del documento de identidad», explica. Este primer paso fue crucial para generar conciencia en la comunidad sobre el impacto que tiene el acceso a un registro civil en sus vidas.

Tras identificar los casos prioritarios, el equipo del JRS trabajó en estrecha colaboración con las instituciones públicas. Los expedientes de las familias pasaron primero por el Consejo Nacional de Protección del Niño, Niña y Adolescente, para luego acompañar a las familias en el armado de los expedientes y requisitos.
Como siguiente paso, se organizó una jornada especial de traslado de las familias a las oficinas del Registro Civil Municipal localizado en Sinamaica, capital del municipio Páez.

«Aunque para algunos 30 minutos en transporte pueden parecer insignificantes, para las familias indígenas de esta comunidad puede significar un día de salario», detalla Dalinda Moreno, Técnico de Protección del JRS, quien agrega que «estas personas suelen vivir de la pesca artesanal, generando muy pocos ingresos, lo que limita significativamente que puedan acceder a servicios fundamentales, como un registro de nacimiento».
Más allá del documento
Para Ybram Rodríguez, este esfuerzo va más allá de lo administrativo. «La dignidad de las personas es lo más importante», subraya. «Por eso nuestro acompañamiento no se basa únicamente en orientaciones jurídicas, sino que tratamos de mitigar esas barreras de acceso que tienen las personas para enlazarse con sus derechos». Y «aunque suene simple, la identidad es todo lo que nos rodea».
Finalmente, Milagros Gutiérrez, líder comunitaria, destacó el impacto positivo del JRS en la comunidad al mencionar que, gracias a su intervención, los adolescentes lograron registrarse, «algo que de otro modo no habría sucedido».
«Ha sido grande, un logro grandísimo. Todos están felices en la comunidad» finalizó.
